La respiración consciente

respiración consciente

 La respiración consciente llena de energía tu cuerpo.

” Si controlas tu respiración controlarás todas las situaciones de tu vida “

Yogui Bhajan

pulmones energía

El Swami Sivananda atribuye todos estos beneficios a la respiración consciente. ” El cuerpo se vuelve fuerte y sano; el exceso de grasa desaparece, el rostro resplandece, los ojos centellean y un encanto particular se desprende de toda la personalidad. La voz se vuelve dulce y melodiosa. La digestión se hace con más facilidad. Todo el cuerpo se purifica, el espíritu se concentra fácilmente. La práctica constante despierta las fuerzas espirituales latentes, trae la dicha y la paz”.

Una buena inhalación solo puede venir después de una buena exhalación, por tanto, cuando comencemos una sesión de pranayama (respiración) lo primero que haremos será vaciar bien los pulmones para que quede la menor cantidad posible de aire residual.

Tanto la inhalación como la exaltación la realizaremos por la nariz, serán largas, profundas y lentas.

Vamos a entrenar la respiración de la zona diafragmática, costal y clavicular de forma independiente para tener la posibilidad de unirlas o utilizarlas por separado dependiendo de la práctica que queramos realizar. Veremos que en algunos ejercicios de chikung y asanas de yoga centraremos la atención en una determinada zona.

Comenzaremos la práctica tumbados, cuando sintamos que la realizamos con facilidad entrenaremos también de pie o sentados.
Respiración abdominal o diafragmática. 


Colocamos una mano encima del ombligo y realizamos tres o cuatro respiraciones centrando la atención en esa zona. En la última expiración nos centramos en dejar los pulmones con el mínimo de aire residual, inspiramos sintiendo como el diafragma desciende y el aire se dirige a la parte baja de los pulmones elevando el abdomen, ampliando la zona de la cintura y presionando las últimas vértebras dorsales.

Cuando los pulmones está completamente llenos, sin sentir malestar, comenzamos a exhalar llevando el ombligo y la musculatura abdominal baja hacia la columna con una presión suave hasta sentir que ha salido todo el aire, soltamos la presión y sentimos entrar el aire de forma natural.

Entrenaremos durante varios días antes de pasar a la zona costal.
Respiración costal.

Colocamos la mano derecha en le costado derecho y la izquierda en el costado izquierdo por encima de las costillas flotantes. Realizamos tres o cuatro respiraciones centrando la atención en esa zona. En la última expiración nos centramos en dejar los pulmones con el mínimo de aire residual, inspira sintiendo como se llena de aire el espacio intercostal, la caja torácica se expande abriéndose hacia los laterales.

Cuando los pulmones está completamente llenos, sin sentir malestar, comenzamos a exhalar suavemente sintiendo cómo las costillas regresan a su posición, podemos presionar suavemente con las manos o con la musculatura para sentir que ha salido todo el aire, soltamos la presión y sentimos entrar el aire de forma natural.

Entrenaremos durante varios días antes de pasar a la zona clavicular.
Respiración clavicular.

Colocamos una mano encima del esternón y realizamos tres o cuatro respiraciones centrando la atención en esa zona. En la última expiración nos centramos en dejar los pulmones con el mínimo de aire residual, inspiramos sintiendo como el esternón y las clavículas se elevan al dirigir el aire a la parte alta de los pulmones.

Cuando los pulmones está completamente llenos, sin sentir malestar, comenzamos a exhalar suavemente sintiendo cómo el esternón regresan a su posición, podemos presionar suavemente con la mano o con la musculatura para sentir que ha salido todo el aire, soltamos la presión y sentimos entrar el aire de forma natural.

Entrena varios días antes de pasar a la respiración completa.
Respiración completa.

La respiración completa consiste en la unión de las tres respiraciones parciales, con los pulmones varios comenzamos llenando el espacio diafragmático  en un 50%, continuamos por la zona costal con un 40% y terminamos en la zona clavicular con el 10% restante, exhalamos comenzando por la zona costal seguida de la clavicular y abdominal haciendo una leve presión en cada una de ellas para vaciar los pulmones al máximo. Soltamos la presión y dejamos que entre el aire suavemente de forma natural.

Cuando entrenes esta respiración y te resulte cómoda y fluida puedes comenzar a practicar la respiración circular.

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